Los puertos de Europa están cerrados a los náufragos de las miserias del sur.
Más de 500 migrantes y refugiados esperan en alta mar, algunos desde hace 13 días, en dos buques, el 'Open Arms' y el 'Ocean Viking', los dos fletados por ONGs que llevan años haciendo lo que hace años hacían los gobiernos, rescatar a quien naufragara en sus aguas.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) pidió este martes a los gobiernos europeos que autoricen de una vez el desembarco de esas más de 500 personas, la mayoría de nacionalidad libia, siria y sudanesa.
El último rescate lo efectuó el lunes el 'Ocean Viking', cuando salvó de una muerte segura a unas 60 millas náuticas al norte de Libia a una embarcación de caucho de siete metros de eslora en la que viajaban 81 personas.

Vincent Cochetel, responsable de ACNUR para la crisis migratoria del Mediterráneo, dijo este martes que “se prevén tormentas y las condiciones a bordo de los buques sólo van a empeorar.
Dejar a esas personas afrontar un mar aún peor después de haber huido de guerras y violencia en Libia les infligirá nuevos sufrimientos.
Esas personas deben ser autorizadas inmediatamente a desembarcar y a recibir la ayuda humanitaria que tanto necesitan”.

El barco Open Arms lleva 151 migrantes y pide un puerto para poder desembarcarlos en forma segura.
/DPA

El 'Ocean Viking' lleva ya a 356 personas y el 'Open Arms' a 151.
ACNUR exige para ellos un “puerto seguro”, que se desembarque a esas personas y que los gobiernos europeos se los repartan.
El puerto que tienen más cerca de la posición en la que esperaban este martes a la noche es el de la pequeña isla italiana de Lampedusa.

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Libia no es opción para desembarcar a esa gente porque el país vive en plena guerra civil.
Túnez no tiene ley de asilo y sólo acepta recibir a migrantes y náufragos rescatados en el mar cuando son de su nacionalidad.
Así que la presión se pone sobre los gobiernos europeos.

Los migrantes rescatados por el Open Arms piden un puerto para desembarcar.
/DPA

Italia, el país más cercano a su posición –Lampedusa- se niega.
El ministro del Interior Matteo Salvini reiteró que él trabaja para evitar que esos buques toquen puerto italiano.
En su página de Facebook escribió: “Les voy a explicar cómo va a acabar esto: no voy a ceder”.
Un tribunal de Palermo advertía este martes que prohibir el desembarco de los menores viola las leyes italianas e internacionales.

El buque Ocean Viking lleva a más de 350 personas.
/DPA

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Malta también se niega y apunta a Italia.
El gobierno maltés permitiría el desembarco si hubiera un acuerdo europeo para repartir a esas más de 500 personas siempre y cuando ninguna quedara en Malta.

Salvini quiere que el 'Open Arms' vaya a España.
El buque es de bandera española.
El ministro español José Luis Ábalos dijo que, de acuerdo al derecho internacional, los buques deberían ir al puerto más próximo, apuntando al italiano de Lampedusa.

Pero el gobierno español también cambió su política.
Hace menos de un año el presidente Pedro Sánchez anunciaba que España abría el puerto de Valencia al 'Aquarius', otro buque cargado con cientos de personas.
España fue el último país europeo que aceptó un desembarco así, pero cambió para seguir a la mayoría de gobiernos europeos.

El Ocean Viking rescató en el mar a decenas de náufragos.
/AP

En pocos años Europa ha pasado de mantener una misión gubernamental de rescate con decenas de buques –la pionera fue la Italia del primer ministro Matteo Renzi- a tener ahora mismo una misión que llama “naval” pero que no tiene ni un buque y se limita a sobrevolar el Mediterráneo central.

La Comisión Europea –que no tiene competencias en política migratoria- intenta coordinar una acogida por parte de varios gobiernos, pero sus llamamientos de los últimos días cayeron en saco roto.
Y sin que algún país abra un puerto Bruselas tiene las manos atadas.

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Salvini ha hecho de las llegadas migratorias una crisis monumental cuando los números desmienten esa impresión.
Desde enero a junio llegaron a Italia 4.265 migrantes y refugiados, un 78% menos que en el mismo período del año pasado y un 96% menos que en 2017.

Pero Salvini no está solo.
La mayoría de dirigentes guarda silencio y se lava las manos.
Y supuestos “liberales”, como el responsable de Economía del partido español Ciudadanos, Marcos de Quinto, difundía el lunes en Twitter noticias falsas originadas en grupos de ultraderecha checos sobre una supuesta colaboración de los buques de las ong’s con mafias libias.
La Agencia Europea de Fronteras, Frontex, había desmentido esas informaciones hace meses.
Los ultras siguen fomentando el miedo para hacer avanzar su agenda.

Bruselas, especial

Fuente: Diario Clarín >> lea el artículo original